¿Dónde quedó la meritocracia?
"¿Acaso no exigimos que el Estado se fortalezca y renueve con gente capaz?"
Por Luciana León Romero, Congresista del Apra
"¿Acaso no exigimos que el Estado se fortalezca y renueve con gente capaz?"
Por Luciana León Romero, Congresista del Apra
(Tomado de el diario EL COMERCIO/ Edición Martes 16 de Enero del 2006)
Mucho se dice del importante papel que tienen los jóvenes en nuestra sociedad, en la cual representan casi el 20% del total de la población. Incluso su participación activa es requerida por una democracia longeva que cada cuatro o cinco años los necesita solo para asegurar un puesto o un status político. Sin embargo, en los hechos, poco o nada se hace para lograr su reconocimiento, mejorar sus oportunidades y generar su desarrollo social y económico.Una brillante ocasión para revalorizar el papel de los jóvenes y propugnar su contribución desde el propio Estado era promoviendo la incorporación de los diez mejores alumnos universitarios a la administración pública, pero este anhelo fue descartado por la Comisión Permanente del Congreso, sin argumentos de fondo que pudieran rebatir la importancia de renovar al Estado con los jóvenes más talentosos que tiene el país.
Frente a una administración pública que solo está conformada por un 9,5% de jóvenes, esta iniciativa promovía la meritocracia como único medio para acceder a un puesto en el Estado, permitiendo, además, modernizar y agilizar el aparato estatal, promoviendo la competitividad universitaria, desalentando la fuga de talentos que tanto daño hace a sociedades como la nuestra e incentivando a los jóvenes para que se comprometan activamente con el servicio público en bien de todos los peruanos.
¿Acaso no decimos que es necesario renovar cuadros? ¿Acaso no exigimos que el Estado se fortalezca y renueve con gente capaz?
Entonces hemos desperdiciado la oportunidad de permitir que 850 jóvenes talentosos pertenecientes a las universidades de todo el país aporten a las distintas entidades estatales y contribuyan al desarrollo de un servicio público eficaz, sin mencionar que estos jóvenes quizás formen parte de los 200 mil que año tras año emigran a otros países.
La situación es verdaderamente preocupante si consideramos que anualmente egresan de las universidades un total de 731.179 alumnos, siendo el 80% menores de 30 años, de los cuales el 65% se encuentra sin trabajo.
Dos son los grandes objetivos de esta propuesta, que la seguiremos impulsando: a) que el Estado peruano cuente con profesionales del mejor nivel para elevar su calidad de gestión, y b) que el Estado pueda estimular a los mejores alumnos universitarios premiando su esfuerzo y dedicación con un puesto de trabajo en servicio del país.
Es hora de construir una sociedad democrática y competitiva con igualdad de oportunidades, en que el Estado recupere la confianza de la población, con el fortalecimiento de sus instituciones y la participación abierta y decidida de los jóvenes.